Carta del director

Miembros del Campus Morelos de la UNAM

Estimados universitarios y universitarias: 

Ya inició el 2017, y con él un nuevo capítulo en nuestra búsqueda por alcanzar una gestión medioambiental sustentable en el Campus Morelos de la UNAM. 

La primera fase del Programa MIRSU Basura Cero está por terminar, y me alegra decirles que nuestro avance ha sido considerable. 

Las entidades participantes ya cuentan con la infraestructura necesaria para separar los residuos sólidos municipales, acopiarlos y transferirlos adecuadamente, y contamos con el apoyo y compromiso de organizaciones civiles/empresariales que los disponen decorosamente. Además, todos los sectores universitarios reconocen la necesidad del programa y participan con compromiso. De este modo hemos logrado eliminar el retraso de 13 años que teníamos con respecto a la aplicación de la ley. 

Por supuesto que todavía hay problemas, la mayoría de carácter cultural (muchos de los visitantes que recibimos en el campus disponen la basura de un modo terrible) y otros de índole administrativo y presupuestal, que tomarán tiempo y esfuerzo constante para ser resueltos.  Pero el equipo Basura Cero mantiene un monitoreo continuo de la situación y brinda apoyo permanente a quienes lo necesitan para seguir adelante.

De hecho, quiero aprovechar este espacio para agradecer el enorme esfuerzo que los miembros del equipo Basura Cero han sostenido durante casi dos años, aportando muchas horas de trabajo profesional, comprometido, ingenioso, continuo… y voluntario.

Pronto también iniciará la Fase 2 de Basura Cero. Esta fase requerirá de nuestra máxima atención e ingenio. Su propósito será reducir y si es posible eliminar gradualmente la generación de muchos residuos universitarios indeseables, entre ellos los que no pueden reciclarse o reutilizarse, y los materiales peligrosos o de manejo especial sustituibles. Esta fase supondrá para todos un gran esfuerzo de innovación y cambio, pues implicará diseñar y adoptar nuevas prácticas de producción científica y académica. En los laboratorios y en las aulas, los investigadores y los educadores tendremos que descubrir y aprender cómo investigar y educar con bajo impacto ambiental y, los administradores y los trabajadores de base, cómo proponer y adoptar los cambios necesarios para realizar sus tareas de manera amigable con el medio ambiente. Se trata sin duda de enfrentar un gran reto, que no es sino el que le corresponde a la Universidad de la Nación.

El equipo de Basura Cero está comprometido a seguir apoyando este enorme esfuerzo. Formado por personal académico y administrativo dispuesto a borrar las fronteras entre nosotros, hemos reconocido en la experiencia de muchas otras universidades del mundo la necesidad de propiciar nuevas actitudes, capacidades y modos de gestionar el medio ambiente universitario. Por ello, en unos días iniciaremos actividades de educación permanente en estos asuntos. Lo haremos con un diplomado dirigido al personal de confianza del campus (más los académicos y trabajadores de base que nos quieran acompañar). Este diplomado se mantendrá durante los próximos semestres y será complementado con otras actividades educativas hasta cubrir a todas las personas y todos los sectores de la UNAM en nuestro campus. Entre dichas actividades destacan las que realizará un nuevo miembro del equipo Basura Cero, un simpático escritor y poeta que no tardará en ser conocido por todos ustedes por sus Crónicas de la Basura Cero: Santiago Cacomixtle.

El proyecto Basura Cero pronto se verá acompañado de otro programa de gestión medioambiental universitario, que conducirá la transición energética en nuestro campus. Nuestro objetivo es contribuir a satisfacer los compromisos internacionales de México en materia de energía limpia, en particular de la Contribución Intencional en el Acuerdo de París 2015, y la Ley para el Aprovechamiento de las Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética. Una de las principales vías para lograrlo es a través de implementar sistemas que aprovechen la energía proveniente de fuentes renovables en cantidad y calidad suficientes. La más conveniente es la conversión de energía solar en corriente eléctrica mediante el uso de paneles de celdas foto-voltaicas basadas en silicio poli/cristalino.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tiene la obligación de poner el ejemplo en este terreno y volverse autosuficiente en términos de la energía eléctrica que se necesita en todas sus instalaciones. Esto le permitirá además reducir los costos y riesgos del consumo convencional de energía en las actuales condiciones de inestabilidad del mercado. El uso de los paneles de celdas foto-voltaicas puede contribuir a un gran ahorro en términos económicos y a permitirnos desarrollar en mejores condiciones nuestras actividades de investigación, docencia y divulgación de la cultura. Este programa ha sido aprobado por el Consejo de Directores del campus y cuenta ya con el equipo académico/administrativo que trabajará en él por los siguientes años. Enhorabuena.

Me despido de ustedes agradeciendo el apoyo brindado al programa Basura Cero y pidiéndoles de la manera más atenta su participación decidida e inteligente en lo que viene para el futuro. En tanto persistamos en el camino hacia la sustentabilidad, tendremos un motivo más para enorgullecernos de nuestra gran universidad, por la que habla el Espíritu.

 

A T E N T A M E N T E

Raúl García Barrios
Coordinador del MIRSUB0
Investigador Titular C